Solo un recordatorio de que cada uno de nosotros ha visto días brillantes seguidos de nubes oscuras, calma seguida de inquietud, todos hemos llorado en nuestras almohadas y nos hemos ayudado a salir de ello por nosotros mismos.
Ahora es el momento de darte una palmada en la espalda por haber atravesado todos los altibajos, las sacudidas emocionales y las turbulencias, mostrando fuerza y gracia y llegando al otro lado del túnel oscuro.
La vida no está destinada a ser fácil, puede ser un túnel tras otro, pero cuando salgas de él no olvides echar un vistazo rápido a los hermosos arcoíris y respirar los momentos mágicos.
Respira lo extraordinariamente bueno del mundo, suelta lo malo de vez en cuando porque puedes superarlo con tu perseverancia. Está bien no estar bien.
Es valiente enfrentarlo. Es heroico dejar que las lágrimas rueden por tus mejillas hasta llegar a ese momento en el que reúnes todas tus piezas dispersas y susurras “Hola mundo” una vez más.
Sigue en ello, sigue adelante. Sé tu propio amigo y sé amable contigo mismo.