Todo lo que siempre ha importado es la vitalidad… Se nos da este único momento en el tiempo para sentir, movernos, amar, crear, vivir… para realmente vivir… sin importar cuánto tiempo se nos regale este instante…

Podemos ir lento o rápido, elegir calma o caos… Podemos seguir los mapas que nos dieron o quemarlos y construir los nuestros…

Seguir la vitalidad es cómo recordamos que estamos vivos… No es una estrategia… no es una garantía… es una frecuencia, una energía que cuando confías en ella, incluso sin pruebas, lo reordena todo.

Te lleva a lugares que tu mente no podía planear, a personas que se sienten como hogar y a aventuras que te dejan sin aliento.

La vida que estás aquí para vivir no vendrá con instrucciones… vendrá con una sensación… un saber… un recuerdo… no llegará con un plan claro ni una línea de tiempo perfecta.

Te pedirá moverte antes de sentirte listo. Confiar en algo que no puedes explicar. Caminar un camino que nadie a tu alrededor puede ver aún. Te moverá de formas que no tienen sentido.

Dejar atrás lo que conocías para recordar todo lo que eres. Eso es la vitalidad. No te da garantías. Te da a ti mismo… Te entrega el bolígrafo y se atreve a que escribas tu propio mapa… Cuando dices sí… la vida cambia… los milagros comienzan… las sincronías se acumulan… los siguientes pasos se revelan… todo empieza a transformarse.

Pero solo si te mueves… solo si dejas de preguntarte “¿y si no funciona?” y empiezas a preguntarte “¿y si nunca lo intento?”.

Porque un día… soñarás con la versión de ti que pudo haber sido y te preguntarás por qué nunca la dejaste vivir…

  • Share on Social Media:

Leave a comment