Es una cosa tener una visión de una vida y un negocio más allá de tus sueños más salvajes. Es otra cosa materializarlo.
Entender cómo monetizar las ideas dentro de ti es una de las habilidades más importantes que puedes aprender, y aquí está el porqué:
El dinero es la principal medida de riqueza y una herramienta de intercambio. El dinero responde al valor, pero su “valor” cambia constantemente según la ubicación, el tiempo y las circunstancias.
El dinero solo tiene valor en función del contexto y del entorno en el que te encuentres. No le importa si eres una buena persona, el color de tu piel, lo amable que eres, tu edad o cuán poderoso crees que eres.
El dinero tiene una sola función: moverse hacia donde está el valor.
Por eso la bolsa de valores puede ser tan lucrativa. Puedes apostar por el valor de una empresa antes de que el mundo lo vea, y SI ese valor aumenta, puedes ganar mucho dinero.
El dinero se mueve hacia el valor.
Cuando sostienes una gran visión en tu mente, las ideas para materializar esa visión comienzan a encenderse. De la nada, te llega la idea de tu próximo movimiento:
Escribir un libro.
Empezar un negocio.
Lanzar un producto.
Crear arte…
Las ideas pueden parecer aleatorias al principio, pero cuando están ancladas a una visión, tienen todo el sentido. Las ideas por sí solas tienen poco valor porque cualquiera puede soñar. Lo que aumenta el valor de una idea es su activación. De repente, conviertes la estructura de la idea en un vehículo que cambia el mundo, y el valor comienza a construirse..
El libro.
El vestido.
El arte.
La música.
A medida que las personas experimentan tus creaciones, el valor crece y crece. A medida que tu marca se fortalece, tu capacidad para activar ideas se acelera.
A medida que el mundo ve quién eres, el valor cambia…
El dinero se magnetiza hacia ti a medida que das vida a las ideas que antes solo existían en tu mente.
El dinero no se preocupa por qué tan buena sea tu idea. El dinero responde a la profundidad de tu movimiento y a tu capacidad de activar.