Sigues luchando la misma batalla. Estás cansado de escucharte quejarte de las mismas cosas una y otra vez.
Claramente, luchar no te está acercando a sentirte libre. Es muy posible que ya no te quede lucha dentro de ti. Y eso es bueno porque cuando ya no te queda lucha, puedes dejar de luchar. Y esta rendición puede ser una gran victoria.
Enfócate en el alivio de soltar. Voy a dejar de luchar con esto porque solo quiero paz. Voy a dejar de forzar porque quiero más facilidad en mi vida. He terminado de aprender mis lecciones a través del sufrimiento, ahora voy a aprender de una manera más armoniosa. Sé que hay una mejor forma y voy a permitir que así sea.
Enfócate en los beneficios de ya no luchar. Menos lucha, menos lágrimas, menos comer en exceso, menos agotamiento. Más descanso, más espacio, más tiempo, más creatividad, más expresión libre, mucha más energía, más tú (y la lista continúa...).
Enfócate en tus emociones. El lado positivo de no sentirte como quieres es que te da claridad sobre cómo sí quieres sentirte. Aprendemos a través del contraste.
Cuando dejas de forzar que algo ocurra como tú querías, cambias la energía de tu vida.
Cuando terminas de luchar, terminas de luchar. Es un alivio agridulce. ¡Enfócate siempre en lo dulce!